Estamos en Navidad, son
fechas para disfrutar y ser felices. Estar con la gente que nos quiere y poder
hacerles sentir bien cada segundo. Disfrutemos de su compañía que en verdad es
nuestro mejor regalo. Poder pensar dentro de unos años y sentirnos contentos de
haber pasado el mayor tiempo con ellos, pues luego no sirven las lamentaciones,
ahora es el momento.
Desgraciadamente no todas
las familias atraviesan una buena época, mucha gente está sin trabajo o han
perdido algún familiar. Estás fechas deben ser más que nunca, una época de
solidaridad. Intentemos ayudar a los más cercanos pero también a esas personas
que nunca les podremos poner rostro pero que tras de sí tienen una amarga
historia.
Deberíamos centrarnos en
impulsar nuestro futuro, comprando productos de nuestra tierra y ayudando al
pequeño comercio. Pues estos sectores son los más perjudicados, ganaderos,
agricultores...
El pequeño comercio es
aquel que ayuda verdaderamente a las familias, con el que puedes contar todos
los días. Que con su confianza y su familiaridad ayudan a numerosas personas a
salir adelante. Pues quien sino te diría ‘no te preocupes ya me lo pagarás
cuando puedas’. No creo que esto puedas hacerlo en una gran superficie sin
verte obligado a pagar unos intereses o al menos tener algo que te abale. No te
servirá ser la abuelita que mantiene a una familia de la casa de enfrente.
