Es muy duro estar tanto
tiempo fuera de casa y lejos de la gente que quieres. Se echan de menos los
abrazos, los besos, las sonrisas… Aunque
se conozca a mucha gente no es lo mismo…
Odio no poder tenerte
cerca. No poder decir lo mucho que te quiero mirándote a los ojos y que me
puedas abrazar, llenarte la cabeza de todas las cosas que me han pasado en el
día y que me cayes por unos segundos con un sencillo beso. Me duermo pensando
en ti, me despierto pensando en ti. Cada vez estoy más triste, ojalá poder
tenerte aquí! Nuestro principio no fue fácil, pero cada vez es más duro saber
que tienes a alguien y sentirte tan sola.
Porque es maravilloso poder
crecer juntos y ayudarnos, pero estar tan lejos… Una vez por cansancio, otras
por tiempo, nos lo estamos perdiendo y nos separamos cada día un poquito más.
Necesito reír a tu lado y también llorar, que me tires de las orejas y me digas
al oído que todo va a salir bien. Que merece la pena tanto esfuerzo y que lo
vamos a sacar. ¿Por qué sino, qué sentido tiene todo?

No hay comentarios:
Publicar un comentario